OCAZ-ENIGMA: LA MÚSICA COMO ESPACIO COMÚN
Souvenir austriaco y el compromiso con la música española
La presente temporada 2008-09 de la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza-Grupo Enigma es otra excelente muestra de lo que significa programar. Programar con mayúsculas y en el sentido más amplio de la palabra, atendiendo todos los parámetros, todas las inquietudes, todas las necesidades, todas las problemáticas… Un trabajo de gran complejidad si se quiere ofrecer al público una propuesta con interés, que abra las miras y contribuya a la formación de quien la recibe y que además, como valor añadido pero fundamental, disfrute plenamente la orquesta que la interpreta. Goce y deleite que se alían a la más que demostrada calidad de los intérpretes del grupo, ejerciendo de auténtica formación permanente a la vez que ilusionante labor en cada programa, en cada proyecto, en cada grabación, en cada periodo de ensayos… Una orquesta que, después de más de doce años de trabajo serio, riguroso y estable, dirigido desde el primer atril por el tinerfeño Juan José Olives –su director titular y artístico desde su (re)creación en 1995– es un referente indiscutible en el panorama musical español.
Aunque hay muchas cosas que han cambiado en OCAZ-Enigma durante este tiempo, hay aspectos que se mantienen como una constante invariable: la atención, asistencia y servicio –sin reservas– a la música... y en eso Olives tiene mucho que ver. En la programación de esta temporada, que presenta todas las características a las que nos tiene acostumbrados su director artístico, Austria es sin duda una de las grandes protagonistas y Viena su punto de encuentro con el público. Una obra mítica, ya desde el segundo programa, viene a situarnos en este espacio común: Pierrot Lunaire, op. 21 de Schönberg con la mezzo Sara Almazán como solista. Toch y Wellesz, ambos austríacos y el segundo discípulo de Schönberg, cierran otra microestructura de relaciones-asociaciones entre sí y con la totalidad al más puro estilo de la casa. El concierto cuenta con la presencia del solista Damián Martínez al cello. Viena irrumpe de nuevo en el quinto concierto con Schönberg y las conocidas Cinco piezas para orquesta, op.16, en la versión que realizara Greissle para orquesta de cámara, a la que se une la música de Hass y Cerha, este último con su Concierto para viola y Carlos Seco como solista. De la relación de Cerha con la Escuela de Viena baste decir que fue quien completó la ópera Lulú de Berg. La evidente relación Berg-Mahler, mucho más allá de aspectos geográficos, es una historia repleta de admiración, amistad e influencias estéticas. Las obras programadas en el último concierto comparten todo ello, así como la voz, a cargo de la soprano Minerva Moliner.
La segunda protagonista de la temporada es una vieja conocida para la OCAZ-Enigma. El compromiso real con la música española contemporánea, que mantiene la formación aragonesa desde sus inicios, se evidencia año tras año. Así mimo, el cuidado y la atención que dedica en su programación a compositores e intérpretes de Aragón, es sencillamente única. No contento con todo ello, el grupo programa a los compositores que, aun no siendo aragoneses, mantienen una relación con su tierra y sus gentes. Una verdadera constante desde hace años. En este sentido, el primer programa Compositores en Aragón, es un verdadero alarde de todo ello. Por otra parte, cuestiones de tanta importancia para una programación coherente como las tímbricas y las que tienen como punto de mira la plantilla instrumental, serán las que determinen la inclusión en el segundo concierto de tres jóvenes compositores españoles: Camarero, Zárate y Gálvez-Taroncher. Más música española, en este caso de Zavala, abre el tercer programa a la que se une una parte de la interesante propuesta del director invitado Marc Moncusí. Por último los dos estrenos absolutos, la obra ganadora del Concurso Internacional de Composición Musical “Universidad de Zaragoza” 2008 –el Concierto de cámara para trece instrumentos de Carros– y 366Th de Montañés, representan una vez más el compromiso sincero y real que da nombre a estas palabras.
Inmersos como estamos en la creación de un marco europeo, de un verdadero espacio común, Aragón y Austria, Zaragoza y Viena, nunca habían estado tan cerca. La música sin duda puede ayudar a crear un lugar único para el disfrute, el deleite y el conocimiento de una realidad colectiva. En el riguroso trabajo realizado por la OCAZ-Enigma y su titular, una vez más, lo extraordinario es posible.
Àngel Lluís Ferrando Morales